miércoles, 17 de septiembre de 2014

El día de la marmota despeluchada

Me asusta no encontrar las palabras
que nos topemos con la locura sin buscarla
que las bocas coman roca
me asusta no saber estar quieto
si me muero del susto o del miedo
que me da ser de otro lugar
o simplemente ser otro
que me dan mis propias espinas
buscando el exit entre mis latidos

Me asusta apartar la mano del rostro
y que siga ahí el filo de la verdad revelada
despertar reconciliado con mi imbécil
jugar con él una mano
como si nadie nunca hubiera muerto
como si mi miedo fuera una ventana
para tomar el fresco espeso de la rancia calle

Me asusta esta máquina de clonar excusas
que se lava los dientes delante de mí
con su aire ahora estancado 

Me asusta que mañana vuelva a ser mañana




 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Les espero


les voy a hablar de mi aislamiento
de cuando el mundo dejó de respirarme
y yo de exigir oxígeno y belleza
les hablaré de mi silencio
y de una versión particular de la locura

no se vayan abriré este maletín
repleto de citas y fotografías
relleno de olor a polvo y pérdida
les hablaré de mi corazón atravesado de humo
de la esperanza de obtener una chispa
de cómo se aleja la complicada complicidad
hablaré de mis dedos como sarmientos
de mis brazos de encina
de mis hombros aún anidados
de como no aprendo de la llama

les hablo desde la tierra en el puño
un habitante exitoso del olvido
les hablo desde de mi ático
arañando la verdad y el cielo
de como las ideas ya no son salida

les voy a hablar de no llegar nunca
de la intención de abrazar la mentira
de querer seguir escapando indemne

no se vayan
seguirán mañana parados
tendrán que esquivar palabras similares
lo hermoso seguirá acorralado
y los grilletes seguirán oxidándose
en los ojos y los gestos de sus hijos

les espero sentado en sus certezas
les espero a sabiendas de que vendrán
aunque sea en la muerte a ser posibles

aunque ya sea tarde les espero

sábado, 30 de agosto de 2014

diminutillos

112.

Olvidar la libertad y el hambre,
los efectos de la guerra abierta
con sus heridas bostezando futuros.
Mentes cerradas a cal y odio,
sombras donde crece la muerte
de mañana preñada de ciénagas;
nuestra muerte y sus gusanos
a los que llamamos prosperidad.

miércoles, 27 de agosto de 2014

CONOS. Otro

Qué sería de mí sin este espacio para la imaginación. Qué seré cuando me meta a fondo a ordenar ese cuarto, cuando lo limpie y lo blanquee, cuando lo vacíe de dolor y queja. Qué seré cuanto termine de escribir esto o aquello.

Soy despacio mientras la mecánica empieza a parecerse a mis fotografías infantiles o a los recuerdos que van asociados a ellas; a esos huesos apurados de una buena comilona o al momento exacto en que el sueño acude. Escribir ese lugar, ese espacio, y hacerlo justo a mi medida. No aceptar agentes inmobiliarios que me inmovilicen.

Qué soy mientras desaparezco y todo transcurre. Debo de estar presente mientras todo cambia, pero no logro percibirme. Qué soy mientras llega el momento enfático del punto y aparte final, ese hasta aquí hemos llegado a pesar de que sé que hay promesas circulando bajo la marejada de mármol donde pesco bombillas aun por fundir y fundar.

Regreso y comienzo a recoger mis tripas esparcidas sobre la novedad. Hay mucho espacio aún tierno. Siempre sucede que cuando escribo un cuarto no me reconozco en él y sólo me falta poner un minotauro durmiendo en un jergón bajo el hueco minúsculo de una ventana con barrotes.

Qué seré tras el pegamento y la prisa, tras la necesidad acuciante de volver a la realidad que es como un cuarto sucio escrito por un demente. Otro, seré otro. Siempre mudo un dedo meñique, un colmillo o amanezco con los pelos de las orejas de otro color, cuando termino la obra. Y está bien, me gusta ser otro más predispuesto a convencer a los espacios vacíos de cual es la aspiración que mejor colorearía sus paredes.

sábado, 23 de agosto de 2014

Lugar de Encuentro

Si tú no vienes y yo no invento,
quedará muy solo el suelo que nos separa,
sin dueño que apriete, el punto medio
posible para el desencuentro.

Si yo me abstengo y tú renuncias,
todo eso que fuimos
se convertirá en una plaza sin nosotros,
una espuma de café fría y apelmazada,
un envite sin testigos ni heridas
entre dos ganas sin pérdidas.

Si tú no vienes y yo si vengo,
o al revés, tendremos sin merecerlo
un torpe enredo sin desenlace,
un nudo riendo en nuestros cuellos.
Si ya empezamos con dudas
no debimos preguntar a los cuerpos.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Catálogo del vendedor ambulante de ambulancias y humo


Pasen y vean mis artículos de primerísima necedad.
Toque, manosee, rompa si es preciso, deje libre su curiosidad
pero no la perspicacia ni la crítica.
Déjese llevar por el placer de tener y ser poseído.
Siéntase importante, poderoso, capaz de comprar
cosas adornadas con todos los colores de la muerte.

Se venden balanzas al peso y latidos espesos.
Se venden pilas de reloj gastadas de tanto practicar la destemplanza.
Se venden cordones umbilicales (madre no incluida).
Se vende apartamento apartado de la vista.
Se venden dientes sin rabia que no muerden.
Se vende ventilador acalorado.
Se vende vientre o treinta veces lo mismo.
Se vende campo de olivos sin peinar.
Se vende raspa de pescado suave.
Se vende condena de oro.
Se vende primer cerdo clonado de sus propios chorizos.
Se vende avatar abatido.
Se vende todo tipo de tiparracos.
Se vende coche fúnebre reconvertido en maternidad.
Se vende traumatismo dramático y encefálico.
Se vende collar de croquetas (varios sabores).
Se vende tripa sin úlcera.
Se vende somatización leve sobre la que hablar en cócteles.
Se vende fuego fatuo para terrazas y jardines pretenciosos.
Se vende paraíso para serpientes.
Se vende perol de zapatos de charol.
Se vende esclavo experto en martillos.
Se vende sólido muro deshidratado.
Se vende agua fuerte en baja forma.
Se vende zapato izquierdo y guante derecho.
Se vende casa de huéspedes incómodos.
Se vende casa de citas sin agenda.
Se vende cita de filósofo, no congeniaron.
Se vende agujero adaptable a todas las superficies.
Se vende superficie antiagujeros.
Se vende aburrimiento sin ansiedad ni culpa.
Se vende todo lo que es humano y duele.
Se vende sencillo remedio contra enrevesadas intenciones.

Se vende invento por inventar, necesidad por necesitar y mentiras con corbata.
Pida por esa boquita que compró en algún lugar vendido.
Elija sin presiones porque todo aquí es bueno para otros
y usted se llevará la misma nada de siempre, la misma amnesia,
la dosis justa para ver de nuevo por aquí su hambre arrastrada.