miércoles, 20 de agosto de 2014

Catálogo del vendedor ambulante de ambulancias y humo

Pasen y vean mis artículos de primerísima necedad.
Toque, manosee, rompa si es preciso, deje libre su curiosidad
pero no la perspicacia ni la crítica.
Déjese llevar por el placer de tener y ser poseído.
Siéntase importante, poderoso, capaz de comprar
cosas adornadas con todos los colores de la muerte.

Se venden balanzas al peso y latidos espesos.
Se venden pilas de reloj gastadas de tanto practicar la destemplanza.
Se venden cordones umbilicales (madre no incluida).
Se vende apartamento apartado de la vista.
Se venden dientes sin rabia que no muerden.
Se vende ventilador acalorado.
Se vende vientre o treinta veces lo mismo.
Se vende campo de olivos sin peinar.
Se vende raspa de pescado suave.
Se vende condena de oro.
Se vende primer cerdo clonado de sus propios chorizos.
Se vende avatar abatido.
Se vende todo tipo de tiparracos.
Se vende coche fúnebre reconvertido en maternidad.
Se vende traumatismo dramático y encefálico.
Se vende collar de croquetas (varios sabores).
Se vende tripa sin úlcera.
Se vende somatización leve sobre la que hablar en cócteles.
Se vende fuego fatuo para terrazas y jardines pretenciosos.
Se vende paraíso para serpientes.
Se vende perol de zapatos de charol.
Se vende esclavo experto en martillos.
Se vende sólido muro deshidratado.
Se vende agua fuerte en baja forma.
Se vende zapato izquierdo y guante derecho.
Se vende casa de huéspedes incómodos.
Se vende casa de citas sin agenda.
Se vende cita de filósofo, no congeniaron.
Se vende agujero adaptable a todas las superficies.
Se vende superficie antiagujeros.
Se vende aburrimiento sin ansiedad ni culpa.
Se vende todo lo que es humano y duele.
Se vende sencillo remedio contra enrevesadas intenciones.

Se vende invento por inventar, necesidad por necesitar y mentiras con corbata.
Pida por esa boquita que compró en algún lugar vendido.
Elija sin presiones porque todo aquí es bueno para otros
y usted se llevará la misma nada de siempre, la misma amnesia,
la dosis justa para ver de nuevo por aquí su hambre arrastrada. 

 

miércoles, 13 de agosto de 2014

diminutillos

111.

ser menos idiota
volver a tener ojos y que vean
tres o cuatro parpadeos
antes de rendir la plaza
no caer en la tentación de librarte
del mar que no ahoga
tragar para digerir no para olvidar
regresar a los pueblos abandonados
y sembrar en cada uno un clon
versión insistente y despiadada



esperar más paciente
ser invitado a las fiestas
cuando vuelvas a ser verano

sábado, 9 de agosto de 2014

Games o Pierdas

1.

Se hace de día:
press start button.



2.

no me acuerdo de haber muerto
pero hoy al despertar

do you want to continue? Yes or No
parpadeando
en un recuadro sobre un mundo inmóvil


3.

Nunca pasé
de la pantalla de selección de personajes.
Imagínate con las personas!


4.

Papá me decía que me pusiera las chanclas
para jugar a la máquina
y que debía esperar a estar seco.

Crecí y seguí jugando,
papá y los demás
persisten en sus consejos,
pero ya me he electrocutado.


5.

dos ciruelas
y un avance
el premio será
para otro


6.

Los padres de mi generación
huelen a chocho y salmuera,
a serrín y pana;
suenan a tragaperras
y sus lecciones son la retahíla
                                                                     de un bingo cantado en eslovaco.


7.

érase una vez un niño a su game boy pegado
un niño desojado fuera de la pantalla
un niño colorín colorado adulto adulterado


8.

Ya no había caballos ganadores
cuando desperté en el hipódromo.


9.

En las máquinas recreativas
la inmortalidad
se llama créditos infinitos.
También esta prohibida y aburre. 
 

10.

Game Over
the rainbow,
pero no puedo garantizarle nada. 

miércoles, 6 de agosto de 2014

Micro Reseñas


Librerías
Jorge Carrión
Anagrama, colección Argumentos 344p.

Yo, que siempre quise vivir en el Tánger de los Bowles, me encuentro en este libro con una crónica de ese lugar y tiempo idealizado y claro, me quedo fascinado. Como un niño con ese juguete en el que dentro de una especie de pecera diminuta había que introducir, a base de soplidos insuflados mediante un botón de goma blanda, bolas de colores en orificios y soportes de plástico transparente. Esa fascinación, cada niño habrá tenido un juguete que le haya provocado estas sensaciones, es la que he encontrado en esta obra. Leer como se juega. No siempre se encuentra ese patio tan divertido en el que revolcarse.

Por el tema y su tratamiento. Por los conocimientos expuestos con delicadeza y cuidado, muchos y muy variados pero que se presentan con sencillez, sin afán enciclopédico. Una obra cercana, sobre cosas mundanas que son antesala de otras muy humanas, esas otras cosas del alma y la razón que habitan en los libros y, en consecuencia, en las librerías. Por eso hay que leer Librerías.

Ya cuando escuché al autor hablar sobre su obra en mi librería de cabecera, Birlibirloque (aquí enlazar). Se mostró cercano y muy comunicativo, divertido y demostrando una fluidez que yo interpreté como fruto del entusiasmo por lo que había parido, por el tema y el resultado. Carrión nos lleva, de la anécdota al conocimiento, de la mano (de la circunvolución debería decir mejor) a pasear por todos esos espacios que cambian de forma y lugar, por todos esos puntos fugaces de nuestra memoria y realidad, las librerías que fueron y las que serán. Con nosotros dentro desde los primeros párrafos de la obra, lo que es novedad en este día a día de circunvalaciones y rodeos, de estar siempre cerca de las cosas pero jamás penetrarlas.

Ya están tardando...

sábado, 2 de agosto de 2014

diminutillos

110.

sé mucho de jaulas y de engaños
he escrito mucho en círculos
me he bañado en patrañas
sé mucho de ser un diamante bruto
sé mucho de entrañas desengañadas
mucho de celdas desgañitadas
sé mucho pero no practico nada

miércoles, 30 de julio de 2014

diminutillos

109.

El hombre precipitado casi monzónico
mata sus decisiones prematuras
no se ve llorar ni caer nada le duele
su carrera se confunde con el olvido